«El agua es verde, el semáforo rojo» por Toni Gil desde la «Hoja del Lunes»

Toni Gil

Creo haber contado más de una vez, y quizás escrito, que un agricultor hoy ya jubilado, Jaurés de nombre, me ilustró con esta frase. La justificaba en el hecho incontestable que dónde hay agua para riego el verde puebla los campos. Y yo añadiría más, teniendo en cuenta en la época en que me citó la leyenda: esa agua produce verduras, frutas, cereales, tubérculos…, y todo ello nos alimenta directamente y produce riqueza, o sea “billetes verdes”, que diría un castizo.

En plena discusión sobre los proyectos y ya casi hechos consumados del gobierno socialista respecto al agua del Tajo, conviene recordar que la primera referencia de esta infraestructura hidráulica se remonta a 1922 –a punto de ser centenaria– aunque las primeras aguas no llegarían hasta 1979. El trasvase ha funcionado hasta hace poco como con un semáforo adecuado a las reservas, cambiando de color bastante adecuadamente. El “verde” sustentaba la economía del Sureste, y el “ámbar” la ajustaba. Ahora se anuncia otra “rebaja” para agosto, cuando agricultores, viviendas y hostelería más la precisan, pero en el fondo lo que se prepara es situarlo prácticamente en “rojo”.

Frente al tajazo se muestran en contra, más o menos tímidamente, populares alicantinos y murcianos, y socialistas valencianos, cuyas expresiones de disgusto no les hacen cosquillas a las huestes centrales de Pedro Sánchez. Y a favor, en este caso de forma claramente restrictiva para nuestros intereses y requiriendo para sus virreinatos esa agua que debería ser de todos y para todos, los populares de Madrid –más bien “la popular” presidenta– y los socialistas castellano-manchegos.

Quiero recordar que hará una veintena de años, en Agost –donde tengo una casita en el campo– desaparecieron las acequias, y el agua de riego se encauzó en tuberías para evitar pérdidas e instalar el goteo en viñas, almendros y olivos, que era lo más abundante en el municipio. Ello se realizó con subvenciones, incluso europeas, y el esfuerzo económico de todos los usuarios de agua de riego. E igual que este municipio, muchos otros adaptaron los riegos al goteo, con grandes inversiones en infraestructuras. Y recuerdo que por entonces, cuando yo viajaba a Madrid bastante a menudo, presenciaba desde el tren como en terrenos albaceteños se regaban las cepas de vino ¡¡¡por aspersión!!! Tamaño despilfarro de agua nadie denunció, que yo recuerde.

No tengo datos de cuantas familias castellano-manchegas y madrileñas disponen de segundas viviendas en las provincias de las comunidades Valenciana y de Murcia, pero me atrevo a apostar que deben ser decenas de miles. Son siempre bien recibidas. Pero quizás no votarían ni al PP madrileño ni al PSOE de Castilla-La Mancha si nuestros ayuntamientos impusieran una tasa especial en el recibo de agua potable de sus apartamentos y casas, por no estar aquí empadronados.

Evitaríamos incongruencias políticas y el agua seguiría siendo verde.