Desastrosa Política en Pandemia por Manuel Abad

Y de nuevo la empresa privada del sector turístico, ¡Pagará los platos rotos!

No parecen querer enterarse aquellos que dirigen la cosa, que a estas alturas, en pleno verano y tras meses de restricciones, contradicciones, e inútiles peleas políticas, nuestros jóvenes se declaran en rebeldía, conscientes como son que sus mayores ya están vacunados y que ellos superan con más facilidad la enfermedad además de inmunizarse por contagio.

De lo que no me queda la mínima duda es que la situación continúa desbordando a la mayoría de nuestros políticos, con decisiones una y otra vez con escaso fundamento, con la sensación generalizada que lo hacen presa de la impotencia o la incompetencia, dependiendo del cargo o región que se trate. Si, la incidencia de contagio sube y no es bueno, pero lo hace mayoritariamente entre los jóvenes…

¿De verdad que alguien se cree que se va a frenar la actual curva cerrando el «mal-abierto» ocio nocturno, cuando todos sabemos que la policía no disolverá los descontrolados y ultra contagiosos botellones, al ser masivos y correr peligro de altercados?¿No sería mejor ofrecerles a los jóvenes la opción de los locales con más control, eliminando entonces cualquier conato de aglomeración o fiesta en la calle? Cuantos más locales abiertos, mayor dispersión de clientes, pero quítense de la cabeza que a estas alturas se vayan a quedar en casa quietecitos en pleno verano.

Tenemos que empezar a convivir con el virus y eso supone también trabajar y realizar vida progresivamente normalizada siempre que los datos de ocupación de ucis y fallecimientos continúe en niveles bajos en proporción a los contagios.

Esto no es una 5ª Ola, es una nueva situación de la pandemia en la que la vacunación, como se está demostrando, acabará haciendo asumibles las cifras y convirtiéndolas en una enfermedad contagiosa más. Vacunar, vacunar y vacunar sigue siendo la solución a nuestro problema, y por otra parte ayudar a vacunar a los países subdesarrollados, que evitará la aparición de nuevas cepas peligrosas.

Cerrar el ocio nocturno, además de ser una ruina para muchos, es como tomarse un antiácido para quitarse un dolor de cabeza.