La Audiencia provincial de Alicante ha ratificado recientemente la condena impuesta por falsedad documental a un ciudadano que estacionó su coche en plaza de minusválidos con una tarjeta falsa, fotocopiada a color, siendo la original de un familiar suyo.

Los hechos ocurrieron en 2017 en una localidad alicantina y por ello recibió pena en primera instancia de un año de prisión y multa de 1.620 euros impuesta por un juzgado de Benidorm.

El condenado alegó que la tarjeta pertenecía a un familiar que hizo copias de la misma para utilizar en varios de los vehículos de otros familiares que también utilizaba y que se le olvidó retirarla.

El tribunal estimó que el hecho del olvido en retirar la tarjeta no puede ser un eximente al utilizarla fraudulentamente estacionando en la plaza de minusválidos cuando no le correspondía.