Desde el Sindicato de Técnicos de Enfermería queremos sumarnos al Día Nacional del Celíaco reivindicando mayores subvenciones para conseguir una equidad en los precios de los productos sin gluten, pues a las dificultades clínicas que conlleva la enfermedad, hay que sumar los elevados costes de su tratamiento: una dieta estricta sin gluten y sin transgresiones durante toda la vida.

Según el último estudio realizado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), la cesta de la compra de una persona celiaca supone un incremento de 935 euros anuales con respecto al de una persona que no padece la enfermedad; y, aunque esta diferencia pueda parecer nimia, debemos tener en cuenta que la mayoría de las personas celíacas se privan de muchos productos o no los compran a menudo.

Esta enfermedad, de la que está diagnosticado un 1% de la población, puede aparecer a cualquier edad y puede dar la cara a través de otros trastornos que se derivan de ella. De hecho, la FACE estima que más de un 75% de pacientes celíacos están sin diagnosticar debido a las diferentes formas de presentación clínica que se relacionan con esta patología.

Los síntomas más frecuentes, los relacionados con el sistema digestivo -pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarreas, impermeabilidad intestinal, inflamación…- aparecen cuando la enfermedad celíaca es sintomática, pero hay casos en los que los pacientes presentan síntomas menos característicos –cefaleas, depresión, epilepsias, autismo,…-, y otros en los que son asintomáticos. Por ello, es necesario establecer protocolos para que la celiaquía pase a formar parte de los análisis rutinarios y, ante cualquier sospecha, se lleven a cabo todas las pruebas necesarias –serológicas, genéticas, biopsias,…- para descartar la enfermedad, pues el retraso o ausencia de diagnóstico tiene consecuencias para la salud, ya que pueden aparecer complicaciones como la osteoporosis, la infertilidad o problemas dentales en los niños.