Jorge se encontraba como paciente en el Hospital Marina Baixa por dos afecciones padecidas ajenas a la pandemia cuando llegaron las restricciones al centro por el Covid 19. Tras su salida del mismo entregó en agradecimiento a todo el personal varios productos alimenticios y dulces y nos escribe:

«Tres semanas en una habitación de hospital, dos cirugías superadas e interminables horas de molestias sin distinguir el día de la noche. Cierran el hospital por precaución contra un virus que apenas hace unas semanas se encontraba a varios miles de kilómetros, confinado en una situación surrealista y con restricción de una sola persona autorizada para hacerte compañía unas horas; difícil decisión elegir entre todas las personas que forman parte de tu vida, pero no pasa nada, ellas y ellos están ahí, a tu lado:

ENFERMERAS, AUXILIARES, CELADORES, LIMPIEZA, HEMATOLÓGIA, ANESTESISTAS, PERSONAL DE QUIRÓFANO, UHD, DOCTORAS Y DOCTORES.

Deseo destacar al personal sanitario del Hospital de la Marina Baixa, en una situación laboral extrema y con una sobrecarga de trabajo inhumana, con escasez de material y una notable falta de personal, pero su humanidad, empatía, delicadeza, cariño y tacto, emociona y alivia el sufrimiento de esos días.
Agradeceros de todo corazón el esfuerzo y las sonrisas mezcladas con vuestro agotamiento, y la valentía de luchar sin temor con la mejor y más bonita de las sonrisas cuando entráis en cada habitación».
¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL VECES GRACIAS!
Att. Jorge Pinto