El 19 de octubre de 2007 Alejandro Ponsoda, alcalde de Polop, era tiroteado a las puertas de su casa. Agentes de la UCO y la jueza María Antonia Raedo tomaron las riendas de la investigación, de la cual hasta más de dos años después no hubo apenas información. Sin embargo, en el verano de 2009, un Testigo Protegido que había sido detenido por otras causas ofreció a la policía su información a cambio de una nueva identidad, a lo que la policía accedió y el testigo desveló que le ofrecieron la posibilidad de asesinar a Ponsoda por 35.000 euros, pero que se negó. Y facilitó los nombres de los posibles autores del crimen.

Con esta y mucha más información, la UCO atribuyó el móvil del crimen a razones urbanísticas por una causa abierta en el mismo juzgado y centrada en la investigación de la compra-venta de una parcela por parte del sucesor al frente de la Alcaldía, Juan Cano, quién en el auto de este juicio está acusado de haber intentado crear una gerencia de Urbanismo externa al Ayuntamiento entre 2003 y 2007.

La investigación reveló muchas más causas secundarias y este caso se enjuicia ahora con incógnitas por desvelar. Entre otras, el testigo declaró que en el reservado del prostíbulo donde le ofrecieron matar a Ponsoda estaban Cano, Pedro Hermosilla (propietario del club), Ariel Gatto (gerente del club), Salvador Ros (empresario de calzado en la localidad) y un hombre que no ha sido identificado y del que no se sabe nada, acompañado por una mujer rubia de la que tampoco se sabe nada.

Es más, la jueza de la instrucción llegó a retirar la acusación a los imputados por falta de pruebas, pero luego lo enmendó en la Audiencia de Alicante por el peligro de que el caso se desmoronara.

La causa parece una novela negra y es más, se llega a ella sin la aparición de las armas, sin testigos directos y todo centrado en la declaración del testigo protegido.

Las sesiones del juicio tendrán lugar del 13 al 30 de enero en la Audiencia Provincial de Alicante y en el peor de los casos, los siete acusados ya cuentan con el atenuante de la dilación indebida.