A nadie le pasa inadvertido que medio Benidorm está levantado por obras, desde el Rincón de Loix hasta Jaime I pasando por la Plaza Triangular y la calle Tomás Ortuño, con los inconvenientes para el tráfico de coches y el deambular de personas, amén de la imagen lastimosa, pero prometedora para los turistas. Hay quien piensa que es mucha casualidad que tantas obras se hayan iniciado justo antes de la precampaña… para indicar la buena voluntad de nuestros gobernantes. Incluso el olvidado Centro Cultural ha cobrado vida. No hay que ser tan mal pensados: esas obras hacían falta; y más que se emprendieran. Benidorm necesita un remozamiento a nivel general, tanto en el centro, más transitado, como en barrios y urbanizaciones. Y, por lo que se ve, ha llegado el momento del remozamiento. ¿Que coincide con las elecciones?¿Qué se le va a hacer? No nos dejemos llevar por lo aparente; el ciudadano debe sopesar lo que más le conviene a la ciudad, fijándose en las promesas de los diversos partidos y, sobre todo en las personas que los encabezan. En cuanto a las obras, por lo que a mí me toca (pues he estado treinta años en el IES Pere Maria) me gustaría denunciar que ya para dos lustros la ocupación de alumnos en barracones, que cuestan un dineral al año, mientras el antiguo edifico se está prácticamente hundiendo. ¿A quién le toca remediar eso?

Manuel Palazón