A raíz de la cabalgata de Reyes del pasado día 5, alguien me dijo que, de igual forma que para la plena realización del hombre (o la mujer)  es necesario que colabore con la continuidad de la especie (tener un hijo), de la naturaleza (plantar un árbol) y de la cultura (escribir un libro), el ideal de un ciudadano sería, amén de pagar los impuestos y de ser honrado, participar en cualquier actividad que sirva para mantener y engrandecer un pueblo: salir en la cabalgata o en una ofrenda de flores o en un desfile de Moros y Cristianos o en las carrozas de las Fiestas Patronales; apuntarse a una banda de música, a una coral, a un teatro; formar parte de una cofradía religiosa o del cuerpo de voluntarios de protección civil; ser mayoral, fallero o miembro del Consejo vecinal; y muchas más cosas que se le ocurrieron a ese alguien y que ya no me acuerdo. Quizá no es mala idea –le dije yo- pero también debe haber espectadores para todos esas actividades, gente que también participa viendo, aprendiendo y aplaudiendo lo que hacen los demás. A lo cual me replicó ese alguien que todo eso estaba muy bien, pero lo que no soportaba es a las personas totalmente pasivas que hacen ejercicio de sofá y no agradecen lo que otros llevan a cabo desinteresadamente. En ese punto acabó la conversación. El que quiera que la continúe.

Manuel Palazón