Hace unos días, en Toledo, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha reunido a las casas regionales manchegas que operan en toda España, en total unas ochenta, la tercera parte de la Comunidad Valenciana. Durante las sesiones de trabajo, cada representante exponía el funcionamiento de su Asociación (socios, junta directiva), sus medios de financiación (cuotas, loterías, rifas de cuadros, publicidad), sus actividades (rondallas, teatros, bolillos)… Muchas de estas casas, con más o menos socios, llevan a cabo actividades culturales, lúdicas, gastronómicas… Cuando hablamos de subvenciones por parte de los ayuntamientos, me quedé asombrado y abochornado al oír que la ayuda municipal de los diferentes ayuntamientos oscila entre mil y veinte mil euros al año, y, a veces, proporcionan locales con los gastos de luz y agua incluidos. Cuando me llegó el turno, hablé de que Benidorm nos dejaba un local un día por semana, compartido con otras asociaciones y que, en el caso de la Asociación Manchega Tramontana, este año hemos obtenido 400 euros (en años anteriores 0 euros). Las demás casas regionales no hacen más que nosotros, ni para fomentar la cultura manchega ni para integrarse con la comunidad donde viven. Los asistentes se extrañaron de esta información y todos aducían que el ayuntamiento de Benidorm  maneja mucho dinero y que no comprendían esa precariedad. Yo tampoco la comprendo. Pero los datos están ahí. Que tome nota nuestro consistorio.

Manuel Palazón